“Lo primero que deberíamos hacer es dejar de quejarnos y de pensar que en todas partes lo hacen mejor que nosotros” (ent. Lluís Torner, ICFO)

Lluís Torner es un científico apasionado por lo que hace, codiciado por algunos de los centros de investigación más prestigiosos del mundo en su especialidad. Dirige el Instituto de Ciencias Fotónicas, con sede en Castelldefels (Barcelona) desde su creación. Afirma que le gusta la ciencia por aquello de “explorar cosas desconocidas para la Humanidad”. Su principal campo de investigación es la luz, y más concretamente la luz con láser, que está abriendo un amplio abanico de posibilidades en sus aplicaciones y que pueden ir desde Internet a campos tan sensibles y vitales como la medicina.


Fue galardonado por la Sociedad Americana de Óptica con el premio al ‘Liderazgo’  de ámbito mundial del año 2011, por su labor al frente de este Instituto de investigación. Sin duda, un ejemplo del éxito que está cosechando. ¿Dónde radica su secreto?

El éxito del ICFO son sus integrantes. Los ICFOnianos son un grupo de gente especial, motivada y comprometida, que sabe aprovechar las oportunidades que les ofrece este centro. El personal es muy variado: los hay tanto con un perfil muy científico como con un perfil industrial, emprendedor. Nuestra suerte es poder tenerlos todos  bajo el mismo techo. ICFO ha crecido movido por la fuerza de la ilusión, las ganas de construir y de alcanzar grandes metas. Los distintos gobiernos de la Generalitat desde el año 2000 nos han ayudado, así como la Fundación Cellex cuya aportación al instituto es absolutamente esencial en todos los terrenos. También contamos con el apoyo de La Caixa y de la Fundación Cataluña-La Pedrera,  tenemos colaboraciones con muchas empresas nacionales e internacionales que aprovechan nuestros conocimientos, y formamos parte del magnífico programa de excelencia Severo Ochoa.

– Cuando lo llaman para encargarse de este proyecto tenía ofertas para incorporarse a centros de Estados Unidos. ¿Por qué se decide por éste?

Porque este proyecto tenía el aval y el impulso de un consejero de la Generalitat extraordinario, el Dr. Andreu Mas-Colell, que además de ser una persona visionaria conocía mejor que nosotros cuales eran las bases para hacerlo posible. Soñábamos con tener en Barcelona instituciones donde, en algunos ámbitos, se pudiera hacer investigación al mismo nivel que en cualquier otro lado del mundo. El sueño se ha cumplido en gran medida, aunque los centros todavía son frágiles. De vez en cuando siguen llegando muy buenas ofertas para trabajar en otros lugares, pero nos sentimos totalmente comprometidos con nuestro proyecto actual.

– Trabajan con la luz, y sobre todo con la luz láser: ¿qué están descubriendo?

Muchas cosas. Hoy con luz, y sobre todo luz láser, se hace de todo. La luz es una herramienta universal que se utiliza para iluminar, comunicar, cortar, pegar, escribir, borrar, etiquetar, calentar, enfriar, pulir, moldear, diagnosticar, curar, y un inacabable etcétera. Sin los avances que se han producido con las tecnologías fotónicas aplicadas a las telecomunicaciones en las últimas décadas, actualmente Internet sería muy lenta y cara, los teléfonos móviles no tendrían pantallas táctiles y el diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades sería más difícil e invasivo que en la actualidad.

Uno de nuestros programas más importantes es ‘Luz para la Salud’, que persigue utilizar aparatos que utilizan luz para visualizar cómo tienen lugar los procesos bioquímicos que gobiernan la vida a nivel de tejidos y celular. También hacen posible la nanocirugía y muchos aspectos clave de la nanomedicina tales como detectar enfermedades en estados primigenios, destruir células cancerígenas, etc.

– En este sentido, ¿cómo se produce la aplicación de sus investigaciones y hallazgos al campo de la empresa para añadir valor diferencial y riqueza a la sociedad?

Trabajamos con muchas empresas nacionales e internacionales que aprovechan nuestros conocimientos. El elemento clave es que las empresas busquen el apoyo de los centros de investigación y de las universidades para sus procesos de innovación tecnológica. El valor comercial de los hallazgos que consiguen los investigadores más punteros de todo el mundo es limitado pero no así sus conocimientos. En el ICFO tenemos tecnologías únicas en campos como la energía fotovoltaica, sensores que miden  parámetros de interés medioambiental e industrial, diversas técnicas de diagnóstico, terapias oncológicas, tecnologías opto-electrónicas basadas en grafeno,  nanotecnologías fotónicas, y un largo etcétera.

– ¿Hoy cree que aquí existe una buena sinergia entre universidad, centros de investigación y el mundo empresarial?

Tenemos recorrido para mejorar, pero olvidémonos del pasado y pongámonos a trabajar juntos. Las regiones del mundo donde la interacción entre entidades de investigación públicas, sin ánimo de lucro, y empresas privadas funciona son aquéllas donde las relaciones entre unos y otros son frecuentes y dinámicas, aunque no siempre sean exitosas: interacción, cercanía, frecuencia y confianza. Éstas son las claves.

– Del Instituto de Ciencias Fotónicas usted ha dicho en alguna ocasión que es de los más avanzados porque su “personal fijo es como los Messi, Xavi o Iniesta del sector” y por la llegada de estudiantes “especiales y muy motivados” venidos de todo el mundo.

Tenemos investigadores realmente espectaculares. Algunos de nuestros investigadores son de los mejores del mundo en su ámbito y también tenemos personal joven motivado y alegre. Asimismo, contamos con equipos de recursos humanos, de gestión de proyectos y de transferencia de tecnología muy creativos e innovadores. Naturalmente, en una institución grande, de vez en cuando también hay conflictos y decepciones pero el sentimiento de reto colectivo es fuerte y dominante.

– También decía que “cuando hay pasión casi todo es posible”.

Mi impresión es que para que los sueños se hagan realidad, además de pasión es necesario tener suerte. Lo que pasa  es que la pasión, la ilusión, la fuerza interior que proporciona trabajar en un proyecto que uno considera éticamente relevante e importante ayudan extraordinariamente a buscar la fortuna. Seguramente la mayoría de sueños no acaban  realizándose en su totalidad, pero mi experiencia personal es que algunos sí se cumplen. En mi caso, sinceramente, varios de mis sueños se han cumplido con creces. Tengo todavía algunos sueños importantes pendientes. En cualquier caso es apasionante buscarlos, perseguirlos, intentarlos. Si lo pensamos fríamente, prácticamente todo está por hacer. Estoy convencido que la mayoría de nuestros hijos e hijas adolescentes vivirán todo el siglo XXI. ¡Van a vivir unas transformaciones fascinantes!

¿Nos falta carácter emprendedor? En un artículo reciente alguien apuntaba que en “Estados Unidos los emprendedores son héroes mientras aquí lo son los jugadores de fútbol”.  

La crisis ha sido global y la ha sufrido buena parte del mundo. La primera cosa que deberíamos hacer es dejar de quejarnos y de pensar que en todas partes lo hacen todo mejor que nosotros. Es mejor levantarse temprano por la mañana e intentar cosas que quejarse de lo que no funciona. Nuestra sociedad es de las más tolerantes y abiertas del mundo y tiene capacidad creativa tan alta como la que más. Si pudiera pedir un deseo, pediría que dedicáramos menos tiempo a quejarnos de que no se pueden hacer las cosas y más tiempo a intentar llevarlas a cabo. Suscribo la frase del escritor Mark Twain: “No andes por ahí diciendo que el Mundo te debe algo; el Mundo no te debe nada, ¡él estaba aquí primero!”.

– Respecto a su campo de investigación, ¿qué es lo que más le impresiona de la luz?

Me impresiona que con la luz se puedan hacer a la vez cosas totalmente opuestas como calentar y enfriar o escribir y borrar. Me impresiona el gran número de técnicas de diagnóstico y de terapia basadas en la luz. Y me da rabia que la velocidad de la luz sea la máxima que se puede alcanzar. En el fondo, tengo la esperanza de que haya un truco para saltarse este límite y, en generaciones futuras, viajar fuera del Sistema Solar.

Acercándonos un poco a su lado más personal, tenemos entendido que una de sus pasiones es el alpinismo. ¿Qué le aporta y qué otras pasiones tiene?

Me gusta con locura la Naturaleza y los grandes espacios abiertos. Durante muchos años disfrutaba de ella a través del alpinismo y ahora lo hago con la bicicleta de montaña. En las grandes rutas cuando toca subir, paciencia; y en las bajadas, a divertirse. En cada lado de la montaña hay colores, vegetación y olores distintos. La Naturaleza es fascinante. Me inspira, me relaja, me cura.

Y por contra, ¿qué no le gusta nada?

La gente que siempre se está quejando.

– ¿Tiene alguna persona o referente que le sirva de estímulo en su carrera profesional o en su vida personal? He leído que a veces habla de ustedes, los científicos, como “exploradores”.

De científicos, como de cocineros, comerciantes o jugadores de fútbol, hay de todo tipo. Yo soy de los que son científicos porque la Ciencia tiene una parte esencial de exploración, de andar por fronteras que la Humanidad nunca ha traspasado. La vida me llevó a la ciencia, y soy muy feliz en ella, pero mi sensación es que lo sería en cualquier otra actividad que tuviera el ingrediente de frontera, de exploración, de creación.

¿Si no se hubiera dedicado a esto, qué habría hecho?

Me gusta explorar, planificar, hablar, discutir y organizar proyectos dirigidos a alcanzar retos muy difíciles. Como decía anteriormente, sería feliz haciendo muchas cosas, siempre que representaran retos nuevos y que involucraran temas relevantes para mis conciudadanos y para la Humanidad en general. //

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